Por Amberin Zaman* – Han transcurrido cuatro meses desde que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por los kurdos, firmaran un acuerdo revisado de integración y alto el fuego con el gobierno interino sirio, mediado por Estados Unidos, que puso fin a semanas de violentos enfrentamientos. Para muchos kurdos, tanto en Siria como en otros lugares, el acuerdo equivalió a una capitulación. Los sueños de los kurdos de una región descentralizada donde preservaran su autonomía política y cultural se han desvanecido.
Durante la última semana, la indignación se intensificó cuando las autoridades gubernamentales de la ciudad de Hasaka reemplazaron un letrero en kurdo sobre el tribunal local, conocido como el Palacio de Justicia. Los manifestantes derribaron al menos tres letreros en árabe antes de que se restableciera la calma. Los derechos lingüísticos, junto con los derechos de las mujeres, son algunos de los múltiples puntos de fricción que obstaculizan los esfuerzos kurdos por integrarse pacíficamente con Damasco.
Al frente de esta iniciativa se encuentra el comandante en jefe de las FDS, Mazloum Abdi. En una entrevista exclusiva de una hora con Al Monitor, realizada por WhatsApp, Abdi respondió a las críticas y ofreció detalles sobre los avances logrados. Reconoció que se habían cometido errores en las negociaciones con Damasco y que las FDS podrían haber mostrado mayor flexibilidad, especialmente en lo que respecta a la reintegración de las zonas de mayoría árabe.
El comandante kurdo también abordó la situación de las mujeres combatientes kurdas y las conversaciones en curso con el gobierno turco, revelando por primera vez que se estaba preparando un viaje a Ankara y que una reunión con el líder kurdo encarcelado, Abdullah Öcalan, estaba en la agenda.
-Han pasado cuatro meses desde que usted firmó el acuerdo revisado de integración y alto el fuego del 29 de enero con el presidente Ahmed al Sharaa en Damasco. Rojava se ha reducido considerablemente. Las fuerzas estadounidenses se han retirado de la región y continúan las conversaciones de integración con el gobierno central. ¿Qué ha estado haciendo usted, comandante en jefe de las FDS, durante este tiempo? ¿Cuál es su principal prioridad? Mucha gente quiere saberlo.
-Nuestro principal objetivo es la correcta implementación del acuerdo de integración con Damasco. En este contexto, se está llevando a cabo la integración de nuestras fuerzas militares en el ejército sirio, así como la de las instituciones vinculadas a nuestra administración autónoma. Deseamos que este proceso se ejecute con justicia y equidad. Un aspecto fundamental de nuestro trabajo a lo largo de este proceso es garantizar que se respeten y preserven las particularidades de nuestra región kurda.
-¿Podría proporcionarnos algunos detalles adicionales?
-Es una tarea bastante compleja. Tenemos distintos equipos de colegas que se ocupan de cada caso. Por ejemplo, el equipo que se encarga de la integración militar. Sipan Hemo [viceministro de Defensa de Siria para la región oriental] es uno de ellos. También tenemos colegas que se ocupan de la integración de las demás ramas de la administración autónoma. Tomemos como ejemplo las Asayish (Fuerzas de Seguridad Interna de Rojava). Se acordó con Damasco que las Asayish permanecerían intactas en las zonas de mayoría kurda. Todos los funcionarios y empleados de las Asayish conservarán sus puestos y se integrarán al Estado sirio. Estamos hablando de aproximadamente 15.000 hombres y mujeres.
De hecho, hemos acordado dos principios fundamentales. Ninguno de los empleados de la administración autónoma (AADNES) será despedido ni inhabilitado. Permanecerán en sus puestos y seguirán percibiendo sus salarios de los ministerios gubernamentales correspondientes. Se trata de aproximadamente 50.000 personas.
El segundo principio es que en las zonas de mayoría kurda, el gobierno local debe estar liderado por los propios habitantes, y que en las zonas étnicamente mixtas el gobierno debe ser compartido sobre la base del consenso. Por zonas mixtas me refiero a lugares como la ciudad de Hasaka, donde conviven árabes, kurdos, cristianos y otros. En Kobane hay dos municipios de mayoría árabe: Sirrin y Shexler. También está Serekaniye. Los árabes de estas zonas deben asumir roles de liderazgo basados en la voluntad popular. La situación de Afrin es algo delicada debido a la presencia del Estado turco. Sin embargo, es indiscutiblemente kurda, al igual que la región de Shehba, en torno a Afrin. Sheikh Maqsud, en Alepo, es de mayoría kurda.
-El gobierno sirio le ofreció varios puestos, pero no aceptó ninguno. ¿Por qué?
-Ya les dije que nuestro principal objetivo es llevar a cabo este trabajo de integración. La segunda razón es que nuestra otra prioridad es consolidar la unidad kurda.
-¿Se refieres al Consejo Nacional Kurdo?
-Con ellos y otros partidos.
-Entiendo que usted propuso que el KNC obtuviera dos de los cuatro escaños que deberían asignarse a los kurdos que se postulan al Parlamento por Hasaka en las elecciones nacionales. El KNC aceptó.
-Estamos trabajando para lograr un consenso sobre este asunto.
-¿Es cierto que están creando un nuevo partido político?
-No. Es una demanda del pueblo. La estamos evaluando precisamente por eso. Pero, sinceramente, no es nuestra prioridad ahora mismo.
-Volvamos al tema de la integración. El gobierno no acepta la demanda de que las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ) formen parte del proceso de integración. Se ha afirmado repetidamente que el gobierno ha aceptado los diplomas de bachillerato y secundaria emitidos por la administración autónoma, pero no se ha avanzado en nada. ¿Qué medidas concretas ha tomado Damasco en estos cuatro meses?
-La integración de las fuerzas militares avanza según lo previsto. Acordamos la creación de cuatro brigadas militares compuestas por efectivos de las FDS y dirigidas por comandantes de las FDS. La formación y el reconocimiento oficial de estas brigadas ya se han completado prácticamente.
Estas unidades, aunque tienen nuevas denominaciones dentro del ejército sirio, están integradas exclusivamente por combatientes de las FDS. Por ejemplo, la brigada formada para Kobane está desplegada en Kobane y forma parte de una división con base en Alepo. Existen otras tres brigadas similares en la región de Jazeera. Una tiene su base en Derik, otra en Hasaka y la cuarta en Qamishlo. El comandante de Kobane está al mando de todas las brigadas en Jazeera.
La brigada de Derik está dirigida por Sasun Derik, la de Qamishlo por Loqman Khalil. La brigada de Hasaka está al mando de Sardar Afrin y, por último, la brigada formada para Kobane está dirigida por Mahmoud Kobane.
-¿Siguen existiendo las FDS?
-Hasta que se complete el proceso de integración, las FDS seguirán existiendo. Las FDS no se han disuelto.
-¿Pero una vez que se complete el proceso, se disolverán?
-Sí.
-¿Cuál será entonces su título?
-Esa es una buena pregunta [ríe]. Me quedaré entre nuestra gente. Nos centraremos en organizar a nuestra gente y, naturalmente, se formarán nuevas organizaciones.
-¿Qué pasa con la educación? ¿Por qué Damasco está demorando tanto el proceso?
-Es cierto que la implementación se ha retrasado. Sin embargo, hemos llegado a un acuerdo definitivo que entrará en vigor en los próximos días. Según este acuerdo, nuestros hijos que se gradúen de la escuela secundaria este año académico y el próximo, y que hayan estudiado bajo el currículo de la administración autónoma, recibirán sus diplomas del Estado sirio. Además, todos los diplomas de secundaria emitidos por la administración autónoma desde sus inicios serán reconocidos oficialmente por el Estado sirio.
-¿Qué sucederá después del próximo año académico? ¿Volverán las escuelas de su región al plan de estudios nacional del gobierno?
-Se está conformando un comité conjunto, integrado por funcionarios de nuestro lado y de Damasco, para abordar este tema. Nuestra principal exigencia es que la educación en las zonas de mayoría kurda se imparta en idioma kurdo. El currículo nacional se aplicará y se traducirá al kurdo. Se espera que este comité presente su dictamen al gobierno en los próximos dos meses.
-¿Podría informarnos cuántas personas propuestas por las FDS y la administración autónoma para ocupar cargos en el gobierno han sido asignadas hasta el momento?
-Ese es otro punto por el que criticamos a Damasco. Habíamos acordado conjuntamente que nuestra gente se uniría al gobierno y al ejército. Propusimos más de veinte nombres para diversos cargos en ministerios y direcciones generales. La mayoría son antiguos empleados de la administración autónoma. Hasta el momento, no hemos recibido respuesta.
-El presidente Al Sharaa acaba de reorganizar su gabinete. ¿Esperaba que algunos de sus allegados obtuvieran cargos?
-Habíamos propuesto algunos nombres para esos puestos. Damasco necesita ser más inclusivo con los diversos componentes del país, no solo con los kurdos.
-¿Cómo funciona la situación presupuestaria? ¿Damasco proporciona algún tipo de financiación para la administración autónoma?
-Las fuerzas militares integradas al ejército sirio reciben su salario del gobierno. Cada brigada cuenta con tres mil efectivos. Estamos trabajando para integrar a todas las fuerzas de las FDS al ejército sirio. Este es un tema que se está debatiendo actualmente. Por ahora, la administración autónoma se hace cargo de los salarios de las fuerzas que no están integradas.
-¿Cómo genera ingresos la administración autónoma? La pérdida de los yacimientos petrolíferos de Deir Ezzor debe haber reducido sus ingresos.
-Hasta que se complete el proceso de integración, algunas de las antiguas fuentes de ingresos seguirán estando disponibles. Recaudamos impuestos y tasas fronterizas, así como algunos ingresos petroleros.
-¿Quién controla ahora los yacimientos de Rmeilan y otros yacimientos petrolíferos en su territorio?
-Según los términos del acuerdo, el Estado ha establecido presencia en los yacimientos. Nuestra empresa, Jazeerah, que gestionaba esos yacimientos, sigue presente. Continúan las negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo sobre el reparto de la producción. Los yacimientos pertenecen al Estado sirio.
-¿Cuántos funcionarios gubernamentales se encuentran actualmente destinados en las regiones bajo su control?
-No tengo cifras exactas, pero digamos que son decenas de funcionarios. Aún es pronto. En cuanto a las fuerzas de seguridad, son las que estipula el acuerdo del 29 de enero. No hemos tenido ningún problema con ellas. Diría que, en este momento, sería un error distinguir entre nuestras fuerzas y las del ejército sirio, ya que ahora forman parte del mismo ejército.
-La percepción pública es que al principio usted y el presidente Al Sharaa no se llevaban muy bien, pero que ahora se llevan bastante bien.
-Ambos queremos lo mismo: que el proceso de integración tenga éxito.
-¿Cree que el hecho de que ambos provengan de entornos militares les ayuda a entenderse mejor?
-Sí. Ese es un factor.
-¿Visitará su región? ¿Lo ha invitado?
-Lo invitamos el año pasado. Renovaremos nuestra invitación una vez que concluya el proceso de integración.
-¿Cuándo será eso?
-Depende de la rapidez con que actúen las partes, de su compromiso con la plena implementación en los términos acordados. Nosotros estamos totalmente comprometidos.
-El tema de las mujeres combatientes, ¿cómo se va a resolver? Parece muy difícil, dado que muchas de las fuerzas del nuevo ejército sirio tienen antecedentes yihadistas y probablemente se asustarían ante la presencia de feministas radicales en sus filas.
-Damasco afirma que no existen disposiciones legales que permitan a las mujeres desempeñar funciones de combate activo u otros cargos en el ejército, y que deberían integrarse en el Ministerio del Interior como parte de las Fuerzas de Seguridad Interna. La realidad es que nuestras mujeres son tan valientes, inteligentes y competentes como cualquier combatiente o comandante masculino, si no más. Las negociaciones continúan, pero todo parece indicar que, dadas las circunstancias actuales, nuestras mujeres combatientes pasarán a formar parte de las Fuerzas de Seguridad Interna.
-Pasando a otro tema delicado: los intercambios de prisioneros con Damasco. ¿Cuántos combatientes de las FDS y otras personas de su territorio están retenidas por el gobierno?
-Nuestras madres están muy disgustadas con esta situación, y con razón. El intercambio de prisioneros debería haber comenzado mucho antes. El gobierno ha liberado a unos novecientos en total, hasta ahora. Nosotros liberamos a más de quinientos. Actualmente, el gobierno mantiene detenidas a unas quinientas personas, repartidas equitativamente entre combatientes de las FDS y civiles kurdos. Esperamos resolver este problema lo antes posible.
-Se dice que algunos de los combatientes de las FDS son alauitas que se unieron a sus fuerzas.
-Son unos cientos. No hacemos distinción entre kurdos y alauitas. Se trata de una cuestión humanitaria. Muchas de estas personas se refugiaron en nuestra región tras la violencia masiva perpetrada contra la población alauita en las zonas costeras en marzo del año pasado. Huían para salvar sus vidas, y algunos consiguieron trabajo en la administración, en las FDS, para subsistir; son bienvenidos a quedarse. El gobierno lo comprende. Trabajamos para garantizar su libertad como combatientes de las FDS, independientemente de su etnia o religión. Todos somos iguales: árabes, kurdos, alauitas, drusos, cristianos. En las FDS encontrarán personas de todos estos orígenes. Esto es una cuestión de principios para nosotros, y siempre lo ha sido.
-¿Cuál es la cifra oficial de muertos en el conflicto de enero? Circulan rumores de que hay combatientes de las FDS desaparecidos, lo que está provocando indignación entre la población.
-Hemos repatriado los restos de todos nuestros héroes caídos. El total asciende a 260. Seguimos trabajando en este caso para asegurarnos de que nadie permanezca desaparecido. Para ello, hemos creado un grupo de trabajo con Damasco. En nuestros archivos figuran algunos nombres que datan de enfrentamientos anteriores a enero, y estamos investigando su paradero. Estamos decididos a no escatimar esfuerzos hasta que todas las familias obtengan una respuesta completa sobre sus seres queridos.
-Existen denuncias de que una de las razones por las que las FDS perdieron tanto territorio tan rápidamente es porque los comandantes abandonaron sus posiciones.
-No, eso es absolutamente falso. Hubo un acuerdo de alto el fuego entre nosotros y Damasco, negociado por los estadounidenses, para Deir Hafer. Justo cuando nos retirábamos, según lo acordado en el alto el fuego, el ejército sirio violó sus términos y entró en Deir Hafer. Esto desencadenó enfrentamientos y ordenamos a nuestras fuerzas que no combatieran. Estábamos comprometidos con el alto el fuego y queríamos evitar más pérdidas de vidas. Nuestro pueblo no quería la guerra. Primero luchamos contra un grupo bárbaro como el ISIS y luego fuimos atacados por el ejército turco durante años. La gente está harta de la guerra. Actuábamos en interés de nuestro pueblo. No cabe la posibilidad de que los comandantes abandonen a sus camaradas. Desafortunadamente, en situaciones de conflicto se fabrican muchos mitos, especialmente desde la distancia.
-Estuve en Rojava en enero durante los enfrentamientos, y era evidente que la gente no quería un conflicto. Sin embargo, ahora hay bastante resentimiento hacia usted y sus compañeros comandantes, así como contra Abdullah Öcalan y el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). Se les acusa de actuar conjuntamente bajo órdenes de Turquía para “destruir” Rojava, para capitular. Otros dicen que deberían haberse retirado de Raqqa y Deir Ezzor mucho antes y en mejores condiciones, etc. En resumen, muchas críticas. ¿Está justificada alguna de ellas?
-No, no lo está. El Estado turco nos combatió, sin provocación alguna, durante años. En cuanto a Raqqa y Deir Ezzor… Inicialmente, no estábamos realmente interesados en llegar tan lejos. Pero muchos de los ataques contra nosotros provenían de Raqqa, Manbij y Deir Ezzor. Para proteger nuestras zonas centrales se hizo necesario atacar al enemigo en sus propios bastiones. Esta era una prerrogativa militar. Además, hubo llamamientos de la población que vivía bajo el dominio del ISIS en esas zonas para que fuéramos a liberarlas. Liberamos todas esas zonas con la ayuda de la población local. Luchamos codo con codo y morimos juntos en la batalla. La coalición liderada por Estados Unidos, obviamente, nos apoyaba desde el aire. Cuando Raqqa finalmente fue liberada, estaba en ruinas. Usted mismo lo vio. Reconstruimos Raqqa con recursos increíblemente limitados y mientras nos enfrentábamos a ataques de Turquía al mismo tiempo. La mayor parte de la financiación de la coalición se destinó a Raqqa y Deir Ezzor. Si la gente estaba descontenta, ¿por qué no abandonaron Raqqa y se trasladaron a zonas bajo el control de Bashar al Asad, incluso después de su caída? Ocurría lo contrario: árabes de zonas controladas por el gobierno venían a nosotros. Por lo tanto, resulta asombroso que se nos acuse de no haber hecho nada. Esto no significa que no se cometieran errores ni que no se implementaran políticas desacertadas. Pero nada es tan simple como se presenta.
-¿Qué hay de las imágenes de personas celebrando su retirada? ¿Y de niños que habían estado recluidos en prisiones?
-Fueron casos aislados. Como ya dije, se cometieron algunos errores.
-Pero, ¿qué hay de su fracaso a la hora de negociar un mejor acuerdo antes, en lugar de esperar a que el gobierno recuperara Raqqa y Deir Ezzor por la fuerza?
-Hay algo de verdad en esta crítica. El acuerdo del 10 de marzo, firmado en 2025 con Damasco, preveía la reintegración de esas zonas. Queríamos un acuerdo definitivo que garantizara los derechos de la población local, en consonancia con una Siria democrática en la que todos los componentes fueran reconocidos y representados equitativamente, antes de retirar nuestras fuerzas. Concebíamos el norte y el noreste como una región, no como un territorio que se cediera por partes. ¿Por qué nos preocuparíamos únicamente por los derechos del pueblo kurdo, excluyendo a todos aquellos con quienes colaboramos y luchamos? Les debíamos más. Trabajamos arduamente para lograrlo, pero lamentablemente no lo conseguimos.
-¿Por qué no?
-Yo diría que ambas partes fueron responsables de este resultado. El gobierno siguió dilatando el proceso, sin responder a ninguna de nuestras propuestas. Nuestro error fue no buscar un punto intermedio. No mostramos suficiente flexibilidad. Podríamos haber iniciado la integración con las zonas de mayoría árabe como Raqqa y Deir Ezzor. En cambio, exigimos que toda la zona bajo nuestro control fuera tratada como un todo, por las razones que ya he explicado.
-Mientras tanto, los estadounidenses habían centrado su atención en Damasco. No los apoyaban.
-Eso también es cierto. La política estadounidense favorecía al gobierno central.
-¿No fue eso una sorpresa para usted?
-No lo esperábamos. Cuando comenzó esta guerra, los estadounidenses podrían haber usado su influencia para detenerla antes de que las fuerzas del gobierno central avanzaran tanto. Podrían haber ayudado a negociar un acuerdo antes de que la situación se deteriorara tanto. Actuaron demasiado tarde y solo cuando las fuerzas gubernamentales estuvieron al alcance de las zonas de mayoría kurda. Lo que hicieron después para terminar la guerra, podrían haberlo hecho antes. Por supuesto, estoy criticando la política de la administración (estadounidense). Los comandantes y soldados estadounidenses que sirvieron con nosotros aquí en Rojava siempre nos brindaron un apoyo enorme, y no deberíamos culparlos. Estaban siguiendo órdenes. Y, naturalmente, extrañamos su compañía. Hicimos muchos amigos queridos y leales, y seguimos en contacto con ellos. Y, por supuesto, nos beneficiamos de su conocimiento y experiencia, al igual que ellos de los nuestros. Es un nuevo entorno sin la presencia militar estadounidense aquí, y nos estamos adaptando a este nuevo entorno.
-¿Sigue usted en contacto con el enviado estadounidense para Siria, Tom Barrack?
-Sí, hablamos por teléfono hace unas dos semanas. Él y su equipo siguen trabajando en el seguimiento y la implementación del acuerdo de integración.
-Desde hace algún tiempo, el presidente estadounidense Donald Trump ha hecho comentarios muy despectivos sobre los kurdos, afirmando que se habían quedado con armas destinadas a los manifestantes iraníes. ¿Cómo le hace sentir esto, como líder kurdo que trabajó tan estrechamente con Estados Unidos?
-Me imagino que está mal informado. También hizo algunos comentarios sobre nuestras fuerzas, sugiriendo que éramos una especie de mercenarios. Nunca recibimos dinero de nadie. Los fondos destinados a la lucha contra el ISIS fueron asignados por el Pentágono para tal fin, y lideramos esa lucha juntos, no solo para protegernos a nosotros mismos, sino para proteger al mundo de esta lacra. Ellos controlaban esos fondos.
-¿Siguen recibiendo financiación del Pentágono?
-Se está debatiendo la posibilidad de financiar a las “fuerzas integradas al ejército sirio” en lugar de a las FDS. Aún no se ha tomado ninguna decisión definitiva. El tema está en discusión.
-Si tuviera que dar algún consejo a los kurdos iraníes, ¿cuál sería? ¿Deberían confiar en los estadounidenses?
-Los kurdos de Rojhelat [Kurdistán iraní] tienen demandas legítimas. Tienen todo el derecho a defender sus derechos. Ya sea mediante el diálogo o la resistencia armada, es una decisión que deberán tomar. Respetaremos su elección en cualquier caso. Pero los estadounidenses no les han brindado las garantías necesarias para que puedan participar en una campaña armada para derrocar al régimen iraní.
-Pasando a Turquía. Es evidente que el proceso de paz en Turquía está estrechamente ligado a sus negociaciones con Damasco. Ustedes mismos han mantenido conversaciones informales con funcionarios turcos, incluso en Nusaybin. ¿Continúan sus contactos con funcionarios turcos? Se informó que se reunieron con el embajador turco en Damasco, Nuh Yilmaz, hace un par de semanas.
-Las informaciones publicadas en la prensa eran inexactas. Sin embargo, mantenemos contactos con funcionarios turcos. No entraré en detalles. Creemos que sería más provechoso para el gobierno sirio participar en cualquier diálogo que mantengamos con Turquía. Esa es nuestra postura.
-¿Han logrado algún avance con respecto a la reapertura del paso fronterizo de Nusaybin-Qamishlo?
-Durante mis conversaciones en Damasco hace dos semanas, acordamos con el gobierno central la reapertura de la frontera. Incluso se fijó una fecha. Sin embargo, debido a los incidentes relacionados con el letrero sobre el edificio del tribunal en Hasaka, la apertura tuvo que posponerse. Pero hemos resuelto esta crisis y la apertura debería producirse pronto.
-¿Turquía está de acuerdo con esto? Sabemos que Turquía ha manifestado su preocupación por la presencia de armamento pesado a lo largo de su frontera común.
-Turquía no tiene nada de qué preocuparse. Siempre hemos dejado claro que deseábamos relaciones pacíficas y de buena vecindad. Además, ahora formamos parte del ejército sirio.
-En una entrevista reciente, cuando se le preguntó si consideraría viajar a Ankara, respondió “¿por qué no?”. ¿Ha recibido alguna invitación del gobierno turco?
-Podemos decir que esos planes están actualmente en marcha.
-Si se confirma su viaje a Turquía, ¿podría incluir una reunión con Abdullah Öcalan?
-Sí, podría ser.
-¿Cuándo fue la última vez que habló con Öcalan?
-No hablé con él por teléfono.
-¿No se carteó usted con él en absoluto? Se informó ampliamente que le envió varios mensajes por escrito.
-Sí, recibimos cartas. La última fue una antes de la guerra, en enero.
-¿Podemos decir que Öcalan sigue siendo una figura de liderazgo para los kurdos sirios?
-Es una figura de liderazgo nacional, y aquí en Rojava hay un amplio sector de la población que lo considera como tal. Su papel sigue siendo importante.
-De cara al futuro, ¿no existe el riesgo de que los ideales de su revolución se dejen de lado en favor del lucro y el poder? La situación en el Kurdistán iraquí es un triste ejemplo de cómo las cosas pueden salir mal. ¿Qué medidas están tomando para garantizar que tales errores no se repitan en Rojava?
-Esos riesgos siempre han existido, y la posibilidad de que se produzcan tales escenarios sin duda ha aumentado. Por eso le dije que nuestra prioridad es, por un lado, concluir con éxito el acuerdo de integración y, por otro, organizar a nuestro pueblo y replantear nuestras instituciones y estrategias. La mejor manera de proteger a nuestro pueblo de la corrupción y la avaricia es mantener vivo nuestro espíritu revolucionario y consolidar nuestra unidad como kurdos en todo el espectro político. Juntos, es nuestra responsabilidad crear un sistema totalmente transparente e inclusivo.
-Usted reconoce que se cometieron errores. Reconocer esto públicamente es algo poco común en Medio Oriente. Así pues, en definitiva, al reflexionar sobre estos 15 años, ¿qué diría que ha ganado el pueblo kurdo en Rojava?
-Es muy importante recordar dónde empezamos. Estábamos al borde de la destrucción a manos de ISIS. Nuestro pueblo estaba asediado por todos lados. A diferencia de nuestros hermanos en el Kurdistán iraquí, no teníamos adónde retirarnos. Turquía estaba de un lado e ISIS del otro. Recordemos en qué situación se encontraba Kobane en 2014. La mayoría de la población fue desplazada a la fuerza. Nos recuperamos de la aniquilación. Luchamos por nuestra supervivencia y sobrevivimos. Hoy, gracias a los sacrificios de nuestro pueblo, desde los pasillos del Congreso estadounidense hasta los rincones más remotos del planeta, el mundo conoce su heroica resistencia contra una de las organizaciones más malvadas y sanguinarias que jamás hayan existido.
Hoy, en Siria, donde a los kurdos no se les concedieron documentos de identidad formales ni mucho menos derechos étnicos, podemos negociar formalmente esos derechos con el gobierno de Damasco, con el propio presidente Al Sharaa, como kurdos y en nombre de los kurdos. Es cierto que las esperanzas y los sueños de nuestro pueblo no se han cumplido como hubiéramos deseado. Pero eso no significa que no seguiremos luchando por nuestros derechos, que la historia termina aquí y que no haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar a construir un futuro democrático para Siria. Incluso bajo el mando general del ejército sirio, los kurdos tienen sus propias fuerzas que los defenderán en sus propias tierras. Durante los últimos 15 años, los niños kurdos han estudiado en su lengua materna, y nos aseguraremos de que sigan haciéndolo. Imaginen que bajo el régimen de Al Asad, cuando yo era un niño pequeño que cursaba la escuela secundaria, fui encarcelado por el régimen por llevar un libro en kurdo. La Siria de hoy es incomparable con la que existía antes de 2011. Nuestro espíritu permanece intacto. Forjar un consenso pacíficamente, mediante el diálogo, sin comprometer nuestra dignidad ni nuestra singular identidad kurda, es nuestro camino. Los kurdos de Siria son una realidad que ya no se puede ignorar.
*Publicado el 13 de mayo de 2026 en Al Monitor / Traducción y edición: Kurdistán América Latina